Rodolfo Bernal



domingo, 29 de junio de 2014

Comentarios sobre la derrota de México ante Holanda en Brasil 2014

Hace unos minutos concluyó  el partido de la victoria 2-1 de Holanda sobre México en el mundial Brasil 2014. Como ocurre cada vez que México compite en un mundial fuera de México, ha sido eliminado en el cuarto partido. El equipo Europeo (Holanda) mostró el carácter que le faltó a los Americanos. ¿Reflejará ésto algo sobre las idiosincrasias nacionales?. Me atrevo a pensar que como sucede con muchas personas, los seleccionados Mexicanos nunca creyeron que iban a ganar, y los Holandeses si. Más bien para los Holandeses no cabía la posibilidad de ser derrotados por México. A algunos les parecerá exageración estas afirmaciones, pero sorprendentemente, he sido testigo de cómo incluso personas preparadas académicamente funcionarios de la Universidad en la que soy Investigador, hacen declaraciones en las que queda en evidencia un notable complejo de inferioridad frente a colegas de otros países, especificamente de países de primer mundo, como Japón. En sus declaraciones, dejan en claro que consideran imposible como mexicanos realizar acciones o tener logros que sus pares extranjeros logran. Su argumento es "simple": nosotros somos mexicanos. Si esto ocurre con personas presuntamente de alta preparación escolar, ¿qué podemos esperar en otras personas?. Con la creencia se empieza a crear la realidad. Una escena bastante ilustrativa de la mentalidad de los jugadores de México se pudo apreciar en que algunos de ellos claramente se pusieron  a rezar mientras Holanda ejecutaba el penalty ganador. Claro que para concretar se debe de actuar, pero antes de actuar para conseguir ser o hacer algo, se tiene que estar convencido de se logrará. En uno de los integrantes del equipo de fútbol de México, Rafael Márquez, está documentada una conducta de indisciplina recurrente: en cada partido en que los eliminan en los mundiales en que ha participado, comete un acto de agresión sobre jugadores del equipo contrario, o una acción que termina perjudicando al equipo nacional. Esta actitud es reflejo de un sentimiento de impotencia ante una victoria inminente del equipo contrario
La idiosincrasia en México requiere mucha evolución, debido al condicionamiento de siglos de colonización extranjera primero, y sometimiento después de parte de los grupos económicos, religiosos y políticos gobernantes. Para ser ganador hay que prepararse, y parte de la preparación es mental. La idiosincrasia del mexicano típico ha sido moldeada en el sentido contrario de ser ganador. La religión puede utilizarse para formar personas de temple a prueba de muchas adversidades para superarlas, o pude utilizarse para condicionar personas que toleren, se adapten y terminen aceptando todo tipo de adversidades. En México se ha utilizado la religión para lo segundo, con la complicidad de los principales medios de comunicación (como Televisa  y TV Azteca), quienes a través de sus películas y programas han "educado" en base a información diferenciada a la mayoría de los mexicanos. Solo un porcentaje minoritario de mexicanos está consciente plenamente de ese moldeo mediático, que también incorpora dar a conocer del acontecer nacional e internacional solo lo que a los grupos en el poder convenga, o incluso dar a conocer noticias tergiversadas, para dirigir la opinión pública según se quiera. Mantener a la mayor parte de los mexicanos atentos a un evento como el campeonato mundial de fútbol ha permitido que la clase política mexicana se encuentre legislando todo una cantidad de iniciativas antinacionalistas, que van en contra del interés colectivo, y que resultan más bien favorables a ciertas grandes empresas nacionales y extranjeras, y a potencias extranjeras. Muchos de los logros sociales ganados durante décadas se están haciendo trizas. Sin embargo, la atención de los mexicanos está en Brasil 2014 más que en lo que está sucediendo en el Congreso de la Unión. El pan y circo de los Romanos sigue funcionando en nuestros días, solo que con cada vez menos pan. En lo personal no soy fanático del soccer, pero si me parece interesante la influencia que ejercen los grupos de poder utilizando este deporte-espectáculo-negocio sobre las personas, en particular en mi país, México. Ningún problema es ser aficionado a cualquier deporte siempre y cuando se le vea como lo que es: un deporte, un juego, cuyo resultado no debería de importarnos más allá de lo que permite que tengamos momentos de entretenimiento, pero resulta patético ver a algunos incluso derramar lágrimas por la derrota de la selección de fútbol, mientras permanece indiferente ante sucesos que si impactarán en su vida, se de por enterado a no. Mientras que en México hay grupos insurgentes, ejecuciones a diario, y la clase política al servicio de los grupos que controlan el gobierno avanza en las reformas que favorecen sus intereses (de esos grupos y esos políticos) y erosionan los derechos de las mayorías, los medios de comunicación de mayor alcance (en manos de esos grupos también)  ocultan la información de lo que está pasando en el país, y difunden mejor el mundial Brasil 2014, fomentando un mal entendido sentimiento de nacionalismo, basado en "ponerse la verde". El mexicano promedio ignora las reformas que se están llevando a cabo y que afectarán directamente su presente, y su futuro. Está más concentrado en seguir la trayectoria deportiva de "El Tri", ese equipo de jugadores mejor pagados que los seleccionados de otros países con mayores méritos en la cancha. No se puede esperar mucho de una sociedad mientras tenga más impacto darle cobertura mundial a un juego, que a cosas de verdadera trascendencia, como las novedades en ciencia y tecnología, y las decisiones de los principales políticos que nos afectan a todos. En una sociedad evolucionada, no se podrían entender los privilegios económicos de alguien que vive de jugar un deporte sobre alguien que realiza actividades más importantes. Bueno, ahora tendré que dejar la columna hasta aquí por que ya empieza el siguiente partido del mundial...:)

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