Rodolfo Bernal



domingo, 12 de julio de 2015

De los "Recientes" Horrores en el Sector Público de Salud

Barbaridades en el sector salud perjudicando a los pacientes, como los del IMSS que se están dando a conocer en los medios de comunicación, han ocurrido por décadas en México y no solo en el sistema público de salud. Si ahora se exponen puede ser para "justificar" después la privatización de la salud. Como un derecho que todo Estado que funcione debe garantizar, no es admisible la privatización del sector salud. No se debe condenar a la enfermedad o muerte a nadie porque no tenga los medios económicos para pagar por su salud. Claro, en un Estado en que los ciudadanos son vistos como generadores de riqueza para unos pocos, esto no importaría. Y precisamente este es otro de los peligros potenciales de privatizar la salud, que el paciente suele ser visto como fuente de dinero. Sobretodo en un país en que políticos y empresarios suelen ser socios en negocios favorecidos por el gobierno. El gobierno debería de gastar en pagar a los mejores profesionales de la ciencia, ingeniería y humanidades para el bien público, en vez de pagar las enormes sumas que se van en pagar privilegios a los peores políticos. 
La lógica simplista en los individuos en que predomina el individualismo por sentir que les favorece, pensarán que es justo que si hay médicos más competentes que otros, los más aptos deberían de ser mejor retribuidos económicamente por su trabajo. Pero para eso no es necesario privatizar la salud. En el sector público se pueden asignar salarios y compensaciones que tomen en cuenta el grado de preparación de los médicos, y la cantidad y calidad de casos complicados que traten exitosamente. Por otra parte, es aceptable que existan hospitales y otros servicios privados para quienes tengan los medios económicos para pagarlos, y lo hagan por comodidad u otras razones que no necesariamente tengan que ver con la calidad del servicio. 
No es aceptable que servicios como odontología se estén eliminando del sector público gratuito por que para muchos ciudadanos (en México) resulta inviable (por cuestiones económicas) pagar servicios privados de calidad. En relación a exámenes de diagnóstico que se canalizan a la iniciativa privada, resulta más adecuado que el mismo Estado invierta en los equipos necesarios para que los realicen las Instituciones públicas de salud.

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